• Lupe Gómez. Galicia Hoxe. 18/04/2010



    Resulta imposible aburrirse o quedarse dormido durante la representación de un espectáculo de la compañía teatral Voadora, porque los actores y actrices espabilan nuestro ánimo; nos ayudan a volar, reir y soñar.

    Super 8 es la segunda parte de la trilogía Lugares comúns - Fracaso - Memoria - Paraíso. Jose Díaz, Marta Pazos, Hugo Torres, Uxía P. Vaello y Sergio Zearreta bailan, cantan, hacen el tonto, recitan poemas, se dan besos y abrazos, conversan desnudos, comen sandwiches, viajan en el tiempo, gravan películas sin argumento, juegan con las luces y las sombras, se enamoran de los colores de la memoria, conducen borrachos, inventan fiestas, improvisan historias.

    Siempre consiguen sorprendernos y levantar nuestroscuerpos, y nuestros corazones de las butacas. Viendo un espectáculo de Voadora sentimos que no estamos sentados, que de alguna manera estamos "de pie". Asistimos a un verdadero acontecimiento que podríamos cualificar como un "viaje LSD". Vemos teatro diferente, singular, extraño, novedoso, divertido. Se produce una alocada mezcla de ambientes, idiomas, músicas, ropas, sensaciones..

    Los momentos más íntimos conviven con la fuerza expresiva de las coreografías y el colorido de las canciones. La ironía se convierte en la droga más clara y efectiva. No vamos al teatro para sufrir y tragar historias densas y complejas, sinó para relajarnos y sentirnos importantes.

    El público agradece estos espectáculos tan frescos, ligeros y perfumados. Si tuviéramos que definir el teatro de Voadora diriamos que es como una llamada a cobro revertido y que nos hace sentir un desconcierto vital.

  • Beatriz Bravo. CulturaGalega.org. 15/04/2010



    La memoria es la que nos hace. Sin ella, no somos. No tenemos esqueleto para sostener nuestras inseguridades, complejos y metas. No tenemos historia.

    A falta de un guionista que articule nuestros recuerdos, cuando beliscan, lo hacen sin cronología ni concierto. Se hacen desear o aparecen sin cita previa. Es possible que la memoria no esté en el cerebro, sinó en los sentidos, que evocan y convocan a su antojo retazos de nuestra existencia.

    En la vida, como en el arte, tenemos que escoger entre sentir y entender, aseguran en Super8 casi en un ejercicio de autojustificación. Ellos apuestan por lo primero. O quizás por la posibilidad de entender la base de sentir. A través del caos, de la familiar anarquía de los recuerdos, dibujan, quizás definen, la historia de un personaje vertebrador.

    Marta Pazos nos propone un espectáculo comandado por el elenco masculino, desinhibido, ingenioso, muchas veces pillabán, siempre mimado en su concepción estética -con atrezzo cuidado hasta divertir y el acertadísimo diseño de iluminación de Baltasar Patiño como botones de muestra.

    Una comedia musical sobre la pasión de la vida. Voadora define asíel espectáculo con el que llega al ecuador de su propuesta teatral, iniciada en 2008. Este espectáculo constituye la segunda entrega de la trilogía Lugares Comúns, a la que despues de hablar del presente (PeriFeria) y del pasado (Super8) sólo le queda plasmar el futuro (en el ídem).

  • Camilo Franco. La Voz de Galicia. 12/04/2010



    Los teleñecos influyeron mucho más en nuestra educaciónespectacular que Bertold Brecht. Todo el mundo miró Barrio Sésamo y a Brecht sólo algunos y no sabemos se fueron afortunados. En lo sentimental también, pero eso es de otra sección.

    Voadora experimenta en Súper 8 algunas maneras de reunir partes que parecen venir de lugares dispersos para coincidir en el mismo espacio. Coinciden, más o menos, en ese espacio que puede recibir el nombre de memoria, pero que está hecho de química e impulsos eléctricos.

    Voadora mezcla con ánimo realista, es decir, caótico en alguna de esas cosas que la memoria agita con tanta intensidad que acaban transformadas. Súper 8 no se molesta mucho en dar unidad ni en establecer marcas, funciona más por el procedimiento de la asociación libre. Exagerando algo, por el salto cuántico.

    El sentido del humor de la pieza también es cambiante y desigual, pero está más asentado y consigue mejores resultados cuando se pone un poco impertinente o se adentra en absurdos, en darle la vuelta a frases hechas o en buscar salidas donde no hay puertas. Aquel humor de los teleñecos con parodias musicales, letras sobre abecedarios y muñecos que necesitaban respuestas sencillas a preguntas complicadas. Con esa misma manera alterna Voadora la historia, las instrucciones para seguirla y una manera sentimental de entenderla. A veces se pone seria y quizas esos saltos marquen una distancia algo desproporcionada con lo gamberro, deshinbido, despreocupado y paródico de explicar que en la vida muchas cosas parecen capricho, pero son simplemente química.

  • Manuel Xestoso. A Nosa Terra. 27/04/2010



    (..) Lo más interesante son los actores: defienden la función con todos sus recursos y consiguen sobreponerse a la inconsistencia de las situaciones. Cantan, bailan, tocan instrumentos y tienen esa preparación envidiable que logra - sin ser cantantes, ni bailaríns, ni músicos - extraer una calidad apreciáble de todo lo que hacen.

    Le añaden velocidad y presión a las interpretaciones y logran extender desde el escenario la impresión de que asistimos a un show mucho más espectacular que el que, en realidad, se nos ofrece, obteniendo momentos realmente brillantes. Los efectos plásticos creados por la escenografía y la iluminación - de Sandra Varela y Baltasar Patiño, respectivamente - contribuyen a estimular el dinamismo que destila la escena?

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